Olvídalo, no te quiere. Vaya tajo en cualquier corazón acabas de dar. Y mientras observas tus manos manchadas de sangre repites: 'Realista, soy realista.'
Mi pregunta es: ¿Realismo o pesimismo?
¿Soy yo demasiado optimista o puede ser que tú te des por vencido más fácilmente?
No estaría de más un '¡inténtalo guapa! Oye, que tú puedes.' Es muchísimo más sencillo dejarlo pasar, convencerse a uno mismo de que es imposible y a otra cosa mariposa.
Pero cuando la solución fácil no da resultado, porque quieres de una manera demasiado complicada como para poder aplicarla, lo que necesitas es ánimo, afrontar lo que venga con una sonrisa, y no lamentar en cada esquina tu despecho.
Y qué debería hacer aquel llamado amigo, ¿empujarte hacia un pozo de negrura? No, gritar desde la superficie palabras de ánimo, que salir no es tan difícil, y que cuando lo hayas conseguido, allí estará con una manta y un abrazo para ti.