lunes, 19 de agosto de 2013

¿Manzana?

Al final esperar solo consiste en
desesperar
y arrancarte la piel a tiras
preguntándote si alguien espera
que algo acabe
el final de una historia
de tu desgracia
o el vuelo aleatorio de cualquier pájaro

sentado en un balcón lleno de flores marchitas
cansadas de, lo dicho,
esperar a que alguien las riegue
y muertas
del asco
porque las rocían con agua
pero no con amor

Escribir mientras esperas
al final te enreda todas las venas, los pulmones y el hígado
en un nudo alrededor del corazón
que aprieta con más fuerza de la necesaria
o de la que a lo mejor puedes soportar
en cada gesto que parece el desenlace
de lo que en realidad es otro nuevo capítulo

que añadir a tu libro de fracasos

Al final esperar consiste en una canción demasiado fuerte
que no te recuerde a nada
pero te haga llorar de todas formas
y te secas las lágrimas una a una
contando cada nota que te ha provocado dolor
porque no tienes nada mejor que hacer
o no quieres hacer nada mejor

En sí, podría decirse que vivimos esperando
a la muerte
a que todo acabe
tenga final feliz o no

porque eso es lo que queremos
un final

con la cabeza baja afirmamos que no queremos ser inmortales
simplemente porque somos cobardes
y no podemos hacernos a la idea
de esperar para siempre

así que nos quedamos
sentados
callados
y tristes
cortando todos los minutos
absorbiendo los segundos
que no estamos esperando
juntos

porque al final lo que esperamos
en los dos sentidos
es a alguien que espere a nuestro lado
haga de la vida
un lugar más ameno
y que deseemos levantarnos de un salto
dejar de mirar a la nada
y correr de la mano
hacia donde sea que vayamos

Interminable (y triste) cuenta atrás

He perdido ya la cuenta
de las veces que nos hemos matado
mientras nos declarábamos nuestro amor

pero el camarero
el muy hijo de puta
no me la trae

así que tengo que cenar sola los sábados
y mirar fijamente un plato vacío
de sentimientos
o de sopa fría
mientras M-clan me recuerda el miedo que tengo
y que a lo mejor no eres real

Lo que la música ha unido
que no lo separe la indiferencia
y el hablar con terror de que has hecho estos días
que no he sabido de ti
por no contarte todo lo que te he echado de menos

Tal vez es que no he conocido a nadie
a quien pueda hablarle de ti
como hago contigo
cuando a medianoche parece
que me quieres bajar la luna
y a mediodía el olvido
hace acto de presencia
y el recuerdo se queda a vivir bajo mi almohada
y mis costillas

Solo espero dolerte un poco
que alguna canción te hable de mí
que las noches se hagan largas y sin flores
y que al dormir no sueñes si no vas a cumplir

o tal vez compartir toda esa pena
juntos

lamernos las heridas poco a poco

porque cada vez queda menos
para levantarnos de la mesa

y despedirnos

viernes, 16 de agosto de 2013

It's written in the scars II

No quiero mirarte a los ojos y decirte todo lo que te echo de menos en noches en las que las estrellas están dispuestas a escucharme más atentamente que ningún ser humano. No quiero decirte que me estoy muriendo en silencio, con lágrimas en los dedos, que se convierten en letras en cada segundo de infinita tristeza. No quiero tocarte como si me estuviera muriendo de ganas; de rodearte el cuello con los brazos y susurrarte al oído la pérdida del sentido de mi existencia si tú no estás en ella. No quiero tu aroma en cada rincón de mi mente. No quiero despertarme de madrugada con la necesidad de encontrarte a mi lado en la cama. No quiero esta forma de querer, un amor que no muere y mata. Decir que no te quiero sería engañarme, y decir que te quiro sería admitir que lo hago. Y no quiero. Mi único deseo para las estrellas esta noche es que me proporcionen el valor suficiente para decir en voz alta todo lo que no quiero. Y todo lo que te quiero.

lunes, 12 de agosto de 2013

It's written in the scars

No sé cómo pedirle ya al universo tus uñas en mi espalda, y que no te aleje de mí en un bucle de infinita inconsciencia. Un poco más de azúcar en el café de las 3:08 de la mañana no ayudará a olvidar que a las estrellas no les importamos, y que solo están ahí en esa inmensa capa azul cambiante, lo suficientemente lejos de nosotros como para intentar emular al Sol, en noches como esta en las que la Luna se esconde, escapándose de iluminar la miseria en la que algunos estamos sumergidos, otros se bañan, y muchos simplemente ignoran. No sé cómo pedir ya vida inteligente dentro de esta rutina que amenaza con adentrarse en el más absoluto y caótico tedio. Y es que el universo solo escucha al silencio; pero en voz baja, en un acto más bien de desesperación, le pido que me dedique algún pensamiento, un instante de su grandiosa existencia y alinee los astros para que al menos durante dos segundos, entiendas el mensaje escrito entre estas lineas y le pidas lo mismo que yo.