Supongo que querer será como tirarse
al sofá y que falte un cojín,
el escalón que crees que está
pero hay vacío,
y esa sensación de incertidumbre
de no saber que habrá para comer.
Quiero, quiero, quiero
que le pongan mi nombre a una calle
y el si quiero deje de ser cine negro,
alguien que me prefiera en pijama,
hablar un poquito mejor.
Me gustaría bajarme de las nubes,
comprender que el amor no existe,
que el mundo está roto,
que nacemos sin alas,
y que no me duela
pero para querer hay que imponerse
enfrentarse a uno mismo y salir perdiendo
volar bajo y aspirar alto,
respirar,
hacer ruido,
callarse ante la duda,
quiero, quiero, quiero.
Supongo que querer será como mirarse
y verse más guapo de lo que uno es,
la autoestima de ligar por internet,
confiar en el chocolate light.
Mirar más a los ojos,
los felices años 20,
que ante el miedo las fronteras
no se cerraran
y del cielo solo cayeran
paracaidistas y copos de nieve
me gustaría.
Pero solo quiero, quiero, quiero
con todas mis fuerzas
suponer que querer será como besarse
en medio de una pelea,
poner la Biblia como cuña del sofá
el pensamiento implícito del amor en sí mismo
y en cada uno:
quiero, quiero, quiero.