Nunca es tarde para hacer lo que te de la (puta) gana, olvidando lo que pueda pensar ese denigrante y oprimido mundo de ahí fuera, sin importar las miradas que puedan acecharnos.
Simplemente, viviendo.
Porque, no me canso de recordártelo, nos vamos a morir. Y yo, personalmente, no quiero hacerlo sin haber vivido primero. Así que antes de que me encierren en un oscuro agujero, sin ver, ni oír, ni dar, como diría Robe, voy a ver todos los paisajes del mundo; montañas, lagos, caderas, nubes, libros, miradas. Voy a oír todas las canciones del mundo; guitarras, poemas, susurros, conciertos, confesiones, llantos, piropos. Y voy a dar todos los besos del mundo; flores, heridas, decepciones, alegrías, abrazos, viajes, sueños.
Creo que el significado de irnos a vivir juntos nunca había sido tan real.
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