No es indiferencia barata lo que regalas cada noche
que el cielo cansado de jugar decide ponerse a llorar
y llueve por las mejillas de los soles que no tienen culpa
de que el tiempo pase rápido o lento
según el estado de la atmósfera
o de ánimo
me enseñaste a no dejar nunca de luchar
que ser valiente es cuestión de verte
y a perder siempre que creo ganar
en madrugadas en las que es más fácil
dejarlo todo por el suelo
que recogerme los pedazos
sé de qué vas, te tengo clavado
y cada vez que intento dibujar me salen cruces
que te niegan
me niegan
y niegan
haberte olvidado un segundo
al amanecer me quiero a mí misma
y no necesito nada que te arranque de mi pecho
donde te has quedado a vivir
como un parásito
un clavo no saca a otro clavo
un clavo hace su propio agujero
y el siguiente otro al lado
y al final mi corazón acaba como un queso gruyere
un poco más macabro
sangrante y dolorido
pero al amanecer me quiero a mí misma
y me arranco con rabia la poesía que grabas a fuego
y no necesito a nadie con remedios de sal y flores
y no te necesito tanto
¿y tú me lo preguntas?
Poesía soy yo.
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