En momentos importantes
hablo demasiado
para llenar el silencio que provoca
aquello que no quiero escuchar
y no digo nada claro
porque no me gusta el chocolate espeso
aunque yo siempre lo esté
las cosas importantes empiezan así
cuando no sabes que están empezando
cuando te da igual que terminen
cuando todavía no duele
cuando quiero algo importante... no consigo una mierda
pero un agujero en el pecho,
historias que contar,
lecciones de vida y muerte,
poemas...
y cuando voy sin buscar nada
no encuentro razones
que justifiquen las sonrisas del instante en el que
aparece algo
y
lo cambia, cura, sabe y mata
todo
lo hace importante
nos crea
créeme
incluso cuando niego que eso crezca
eche raices y se quede a vivir bajo los pulmones
mientras las ramas ansían escapar de una carcel de huesos
en las costillas, intentando alcanzar
lo inalcanzable
está ahí
justo donde lo dejé la última vez
que logré alcanzarlo
pero lo vivo increíblemente bien
para lo mucho que solía morirme
y lo poco que deseaba hacerlo
por eso no pensar en el futuro es la mejor solución
o sin pensar
acabar con el futuro
y convertirlo en presente
si parece una mala alternativa
probablemente sea la buena
así que, consejo:
en momentos importantes
habla lo que quieras
de lo que quieras
de lo que más quieres,
y al final
no digas nada, claro
porque en ese caso no sería una conversación filosófica,
hay que complicarlo todo para que no se entienda
igual que la vida,
sencilla sería mucho más aburrida
y menos bonita
de todas las partes en las que me he roto
me quedo con la positiva
después de todo
no he dicho nada de lo que tenía que decir
y aún así,
ya lo he dicho
no lo niegues
no lo esperes
no te sorprendas.
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