domingo, 13 de abril de 2014

El día que dejemos de ju(z)gar

Me he subido a un cuarto piso
para no venirme abajo
o tal vez he saltado
desde el séptimo cielo,
mientras
encima de la ventana he pensado en gritar
y he acabado preguntándome quién coño es Jerónimo

tranquilos, que no voy a tirarme
a nadie 
y sé que tampoco tengo alas
pero no me hacen falta, porque donde se flota
es en el agua

me emborracho a base de beberme el Sol
y la luna para quién la quiera
porque si me estrello, las estrellas se apagan
para encenderme a mí

de entre todos los colores de la aurora
me quedo con el olor a concierto
que es un poco mezcla de felicidad y cansancio
de cuando se podía hablar sin avergonzarse

cuándo nos queríamos sin saberlo
a nosotros mismos
y nos (querían) otros
erámos más felices

o fáciles

he llegado a la conclusión
y solo había un bar cutre y un puesto de drogas
que eran duras y orgullosas
pero todos los kilómetros de carretera han valido la pena
pues es el único lugar donde te he visto sonreír

si la vida es una broma
no te quedes conmigo


quédate con que cuando algo se rompe
se crean muchas partes
y ya sabes el dicho,
cuantas más

mejor.








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