martes, 15 de julio de 2014

Incondicional

El verano es tiempo de cambio
de retomar viejas costumbres
viajar hasta los más recónditos rincones
de miles de cuerpos
imaginarios
y bailar con las lluvias de estrellas
que caen como antiguos imperios
a punto de derrumbarse

están las cuatro paredes que limitan
mi conciencia

no se digna a hablarme
de todas las veces que la he decepcionado

esta es la peor
volviendo una y otra vez
a los mismos sitios

y otra vez
duele
como la primera

palabra que pronuncia alguien que se despierta
después del mejor sueño que ha tenido en su vida

''¿acaso es real?'' 

¿tengo derecho alguno
a reclamar mi derecho
a sentirme como un cero a la izquierda?

si por más que sumo
ya no me cuentas nada
y el sol se pone
ciego
para decirte la verdad sin complejos
ni remordimientos
porque morderte
parece imposible

que en tres meses quepan tantas expectativas
y pasadas dos semanas acabemos deseando
que el frío se cierna sobre nuestras almas
y nos arrulle mientras nos canta
la banda sonora que nunca escucharemos

más mentiras que piropos
más gritos de 'gol' que declaraciones de amor
más o menos
te deseo
pero el silencio es tan profundo
como el mar que acoge a turistas deseosos de probar su sal
sin tener ni idea de como sabe tu cuerpo
ni haber lamido tus cicatrices

son tan intensas que a mi me duelen
y hablar de ellas se convierte
en mi peor pesadilla
pero las mías
a flor de piel
y cubiertas con un manto de negación
y ocultas bajo una capa de incredulidad

se abren

cada vez que tus ojos
llegan más dentro
cada vez que tus manos
hacen un gesto
cada vez que ansío
arrancarte lo puesto

cada vez que el invierno

se vuelve verano.


sábado, 5 de julio de 2014

La belleza del amor

Qué me vais a contar, si ya sé que buscáis a un hombre que os haga reír, que os abra la puerta del coche y se incline como un caballero, que pague la cuenta y el pato de aguantaros, que llore con vosotras en las peliculas románticas y os acompañe a todas y cada una de las insoportables comidas familiares. Queréis que os mire como si fueráis la única, convertiros en su mundo y que os escriba canciones proclamando su amor para que se enteren todos los demás, y que sufra con el mero hecho de pensar que puede perderos. Mentís si no deseáis a un hombre detallista, sincero y por qué no, guapo. Alguien que os cocine y os manche la nariz de chocolate, que os folle en el suelo de la cocina una y otra vez, que pierda la noción del tiempo cuando está con vosotras y cancele todos sus planes por ver unos segundos vuestro rostro. Queréis que os cuide y que os mime, que sepa lo que os pasa sin tener que preguntar, que os de sorpresas y os lleve a cenar. Que os compre vestidos y os coma con los ojos, que os soporte y anime en los días malos, que tenga coche y os lleve de viaje a islas perdidas. Buscáis a alguien que se escape con vosotras cualquier noche de imprevisto, que no mire a otras ni sea celoso, que exactamente igual que vosotras, quiera tener un pastor alemán, un canario, dos niños y una niña, que escuche la misma música que vosotras y odie el color violeta, que os bese bien, que os haga sentir como nunca, que os escuche y entienda, que sea comprensivo, inteligente, que tenga estudios, trate bien a los ancianos, cuide el medio ambiente, que se ponga moreno en verano, que tenga plantas en casa y haga las tareas del hogar sin rechistar, que gane un buen sueldo, mida 1,80 y tenga los ojos verdes, si por pedir... 

El caso es que, al final, todo lo que buscáis es alguien de quien estéis enamoradas y os corresponda; siendo la mayoría de veces completamente diferente e incluso opuesto al prototipo que estábais buscando.