El verano es tiempo de cambio
de retomar viejas costumbres
viajar hasta los más recónditos rincones
de miles de cuerpos
imaginarios
y bailar con las lluvias de estrellas
que caen como antiguos imperios
a punto de derrumbarse
están las cuatro paredes que limitan
mi conciencia
no se digna a hablarme
de todas las veces que la he decepcionado
esta es la peor
volviendo una y otra vez
a los mismos sitios
y otra vez
duele
como la primera
palabra que pronuncia alguien que se despierta
después del mejor sueño que ha tenido en su vida
''¿acaso es real?''
¿tengo derecho alguno
a reclamar mi derecho
a sentirme como un cero a la izquierda?
si por más que sumo
ya no me cuentas nada
y el sol se pone
ciego
para decirte la verdad sin complejos
ni remordimientos
porque morderte
parece imposible
que en tres meses quepan tantas expectativas
y pasadas dos semanas acabemos deseando
que el frío se cierna sobre nuestras almas
y nos arrulle mientras nos canta
la banda sonora que nunca escucharemos
más mentiras que piropos
más gritos de 'gol' que declaraciones de amor
más o menos
te deseo
pero el silencio es tan profundo
como el mar que acoge a turistas deseosos de probar su sal
sin tener ni idea de como sabe tu cuerpo
ni haber lamido tus cicatrices
son tan intensas que a mi me duelen
y hablar de ellas se convierte
en mi peor pesadilla
pero las mías
a flor de piel
y cubiertas con un manto de negación
y ocultas bajo una capa de incredulidad
se abren
cada vez que tus ojos
llegan más dentro
cada vez que tus manos
hacen un gesto
cada vez que ansío
arrancarte lo puesto
cada vez que el invierno
se vuelve verano.