Que me sigas la corriente es lo más extraño de todo
y se vuelve rutina el desplazarnos
hacia polos opuestos
helados
y cubiertos de rabia
gritan
que el verano no se acabe
que las sonrisas no se apaguen
que los animales no se mueran
que te levantes de la cama
piden
silencios atronadores
sirenas de ambulancias
marineros sin patria
viajes al centro de la tierra
que no te vayas
subidos en el mismo barco
remando en direcciones diferentes
sube la marea
y me desmayo cuando pequeñas gotas resbalan por tu pecho
lloran
remedios incurables
ánimos incansables
locura sublime
que te despiertes
sangran
sal por los poros
humo por los porros
tinta por las venas
que no me mates
que no te mueras
y a nuestros pies miles de peces contemplan el desastre
peor que un naufragio
es ahogarme en aire
que el dolor que les correspondía a los demás navegantes
me lo quedo yo
y pido un oro por tanto corrernos
que no corras lejos de mí
que abras los ojos en nuestro propio sueño
que nos dejes vivir
y grito y lloro y sangro
porque estuvimos en la cresta de la ola
y en algún momento uno tenía que caer.
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