Su mano abrupta cercana incauta
(mi espalda es un páramo y su mano atraviesa)
su boca tangente llora en la tarde
(mi cuerpo ladra pero nunca recelo)
sus ojos que son líricos cuando remontan
(mi memoria no se atreve a nombrarle)
su carne abierta en sentencia dicta
(mi cocina fue un santuario y comí de su carne)
en letanía: su mano ácida sus ojos fieros su lengua piadosa su boca y su carne
(qué dificil se perdona y qué pronto se olvida, o quizá era al revés)
No hay comentarios:
Publicar un comentario