¿Fue de verdad?
¿fue tal como lo recuerdo?
el roce de tu mano,
¿fue real?
el atisbo inseguro,
¿lo sentiste como yo?
¿lo pensaste igual?
cuando nos mirábamos,
dime,
¿me veías?
la piedra en el estómago,
la llamarada,
¿la tenías?
¿la tenías?
¿Fue de verdad?
¿fue tal como lo recuerdo?
el roce de tu mano,
¿fue real?
el atisbo inseguro,
¿lo sentiste como yo?
¿lo pensaste igual?
cuando nos mirábamos,
dime,
¿me veías?
la piedra en el estómago,
la llamarada,
¿la tenías?
¿la tenías?
Siempre se me hacía ajeno
el tic tac del reloj molesto incluso
al visitar a mi abuela no soportaba
su compás incansable cortando
el cálido silencio de tarde
me parecía un agente extraño
que no pertenecía y casi violaba
la poca intimidad del habitante
pero ahora,
en la quietud de una casa vacía
lo siento inherente parte de mi hogar.
Allí hay un cuerpo agarrado
pende en balde sobre el cielo
se sacude las espinas
alimenta mi recelo
sube sin saber cogerme
lame sin pensar siquiera
piensa sin sentir castigo
yace inerte en la vereda
hay un cuerpo allí colgado
mira con ojos vacíos
en el límite presunto
se sacude con hastío
me encadena cuidadoso
dormimos la furia eterna
nos cogemos de la mano
arrastramos lo que queda
y mi cuerpo que es flotante
se despide bien cuidado
si le arrancan la condena
del lenguaje acorazado,
de saberse desbordado,
de no estar siempre a tu lado.