jueves, 7 de junio de 2012

Llamémosle Y

De siempre, X ha sido lo que había que encontrar, el sentido de nuestros problemas matemáticos. Y, en la vida real, también nos pasamos una gran parte de ella buscandola. ¿Qué es? ¿Un sentimiento? ¿Una persona? ¿Una canción? 
Bueno, y cuando lo encontramos, cuando creemos que todos nuestros problemas están solucionados y la ecuación resuelta, ¿qué pasa? Que aparece Y. ¿Qué es Y? Y es esa complicación imprevista. Esa pequeña letra que convierte la ecuación en una de dos incógnitas. Hemos encontrado a X, pero, ¿y la Y?
Y es ese estado de ánimo eufórico y depresivo a la vez. Y es la letra que sobra en la ecuación. Y es lo que te recuerda que no todo es perfecto. Y no es X. X no es para Y

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