Bueno, y cuando lo encontramos, cuando creemos que todos nuestros problemas están solucionados y la ecuación resuelta, ¿qué pasa? Que aparece Y. ¿Qué es Y? Y es esa complicación imprevista. Esa pequeña letra que convierte la ecuación en una de dos incógnitas. Hemos encontrado a X, pero, ¿y la Y?
Y es ese estado de ánimo eufórico y depresivo a la vez. Y es la letra que sobra en la ecuación. Y es lo que te recuerda que no todo es perfecto. Y no es X. X no es para Y.
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