Si alguna vez has querido tan fuerte que sentías que ibas a reventar, lo sabrás.
Sabrás que no es sano, que al final acabará destruyéndote. Tanto como si ese amor es correspondido como si no, te perjudica, te duele. En un caso no puedes entregarlo, y amenaza con desbordarse de tu pecho, pero las barreras a punto de resquebrajarse de la incertidumbre, del temor al rechazo, de la certeza... lo contienen.
Ese amor es la luz que se filtra por debajo de una puerta cerrada.
Y si es verdad que puedes entregarlo, y pensar 'Soy completamente feliz', el miedo a que esa felicidad pueda desaparecer de un momento a otro, por cualquier causa, hacen de ese un amor doloroso, que acaba en una sincera sonrisa ácida.
Amar de forma insana.
En cambio, existe un remedio. Si se puede amar de forma insana, ¿por qué no de forma sana? Vivir en un mundo de cielo rosa, siempre cogidos de la mano, mirándonos a los ojos y encontrando... afecto, pero no amor.
No se debería llamar amar de forma sana, porque si no duele, no es amor.
No es amor si no saltarías al vacío por esa palabra, si no llorarías lágrimas amargas ante momentos difíciles.
No es amor dejar las cosas pasar. No vale con mirar y sentir un agradable cosquilleo, tienen que ser huracanes los que azoten tu interior, tsunamis que saquen a flote cosas que jamás pensarías en decirle a una persona. Sentir fuerte las emociones.
Y eso, lo niegues o no, duele.
Solo me queda decir que, ¿no acabaremos muriendo igualmente?
Si es así, prefiero autodestruirme lentamente junto a ese ser querido, que mirar el amor a través de un cristal empañando y vivir engañado para siempre.
martes, 30 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
Caricias traidoras
No sé que daría, amor
por volver a oír su voz.
Agarrado a su cintura
se esfuman todas mis dudas.
Beso a beso en el colchón
practicamos rock n' roll
Aunque caiga en la locura
llegaré hasta su luna.
Te busco, me pierdo.
Escucha, te quiero.
Abrazas mi cuerpo,
desprecias mi interior.
¡Qué más da, sin mirar!
Laberintos de cristal
si se escapa de mi cama.
Uno más al que besar
mi olor se convertirá
en colección sobre su almohada.
Cada noche en su balcón
me convierto en trovador.
Puede parecer princesa
no lo es tanto cuando besa.
Enredando ilusión
rompe en dos mi corazón.
Las cartas sobre la mesa
estalla mi puta cabeza.
Te busco, me pierdo.
Escucha, te quiero.
Abrazas mi cuerpo,
desprecias mi interior.
¡Qué más da, sin mirar!
Laberintos de cristal
si se escapa de mi cama.
Uno más al que besar
mi olor se convertirá
en colección sobre su almohada.
Y grito, espero.
Repito, te quiero.
Cuando ardo en tu fuego,
destrozas mis sueños.
Todos mis anhelos.
por volver a oír su voz.
Agarrado a su cintura
se esfuman todas mis dudas.
Beso a beso en el colchón
practicamos rock n' roll
Aunque caiga en la locura
llegaré hasta su luna.
Te busco, me pierdo.
Escucha, te quiero.
Abrazas mi cuerpo,
desprecias mi interior.
¡Qué más da, sin mirar!
Laberintos de cristal
si se escapa de mi cama.
Uno más al que besar
mi olor se convertirá
en colección sobre su almohada.
Cada noche en su balcón
me convierto en trovador.
Puede parecer princesa
no lo es tanto cuando besa.
Enredando ilusión
rompe en dos mi corazón.
Las cartas sobre la mesa
estalla mi puta cabeza.
Te busco, me pierdo.
Escucha, te quiero.
Abrazas mi cuerpo,
desprecias mi interior.
¡Qué más da, sin mirar!
Laberintos de cristal
si se escapa de mi cama.
Uno más al que besar
mi olor se convertirá
en colección sobre su almohada.
Y grito, espero.
Repito, te quiero.
Cuando ardo en tu fuego,
destrozas mis sueños.
Todos mis anhelos.
martes, 2 de octubre de 2012
No lo creo
Sólo pedía bailar con la felicidad... aunque fuera un rato.
Y no, felicidad no era besarse apasionadamente borracho con algún desconocido en un descampado para aliviar tensiones.
Felicidad era tumbarse al sol junto a alguien querido y contemplar el sutil movimiento de las nubes. Ver las horas pasar sin que importara el hacer algo o simplemente escuchar una y otra vez la misma canción.
Sólo pedía alguien con quien hacer esas cosas. Tirarse tarta a la cara y luego limpiar juntos el desastre. Alguien con quien discutir todo el tiempo, alguien que le quitara la razón.
Oía murmurar; no es para tanto, si quisiera ese alguien podría tenerlo, ¡mira cuánta gente en esta fiesta!
¡Oh, has caído en mis brazos! ¡Me has guiñado el ojo! ¿No serán los efectos de ese cubata que tienes en la mano?
'¿Seguirás abrazándome cuando la luna se oculte? ¿Cuando dejes de volar y pongas los pies en el suelo?'
Y la respuesta siempre era la misma; ninguna de esas personas estaría para componerle una canción, ni para comprar libros nuevos, ¡¡ni para nada!!
Más tarde le insinuaban los demás, ¿desesperación? Lea el título.
No lo entendían, y tal vez nunca lo hicieran. No quería sentirse querido una noche, si no para siempre.
No quería besos falsos, le bastaba con miradas sinceras.
Eso era mucho más difícil de encontrar que un trébol de cuatro hojas. ¿Dónde estaría el suyo? ¡Quiero comerme ya mi media naranja! Probar su sabor...
Y confundiendo términos noche sí, noche también, se iban a dormir con la seguridad de que estaban haciendo las cosas bien. Pobre mundo.
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