sábado, 22 de diciembre de 2012

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Alguien a quien le parezcan adorables mis calcetines naranjas asomando por las converse bajas azules, después de todo el empeño que he puesto en vestirme correctamente. Alguien que me de patadas con sexy-pies apestosos. Alguien con quien gritar en un concierto de Coldplay. Que me hable solo con frases de canciones. Alguien a quien mirar recién despierto por la mañana y verlo mucho más guapo que de esmoquin. Pero derretirte también cuando vista un esmoquin. Alguien con quien compartir azúcar en vena. A quien no le importe leer contigo en el suelo. Alguien con quien discutir horas y horas, por el mero hecho de quitarle la razón al otro. Alguien con quien escaparte del cine. Alguien con quien correr bajo la lluvia. Alguien. 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Re-actitud

Entrar en cualquier red social
y que te pregunte 
¿qué estás haciendo? 

y eso mismo preguntarte
si tu vida tal cual 
ya no tiene el sentido 
que le habíamos dado

y que te vuelva a preguntar 
¿cómo te sientes? 
y querer contestarle
mal 
y que nadie lo entienda

Porque no es normal querer hacer la maleta 
para quedarte en casa 
abrir la puerta y esconderte dentro 
y entre las sábanas susurrar
''dentro de ti'' 





martes, 18 de diciembre de 2012

De lo universal a lo particular

Yo solía escuchar en vez de hablar. Intenta que me calle ahora. Me mordía las uñas y bebía fanta de limón. Tal vez tú no le des importancia, pero me he cambiado a la de naranja, a la que le gusta a todo el mundo. Yo solía hablar muy bien, y no decía palabrotas. Encuentra ahora una frase en mi vocabulario que no contenga la palabra 'joder' o 'puto'. Yo solía gritarle a cualquiera que bebiera o se drogara, y aquí me tienes, dando el mal ejemplo contra el que siempre había luchado. Yo solía prestar atención en las clases, y ahora esa atención es la que me llaman. Yo solía leer todas las noches, y ahora no encuentro tiempo para ello. 
Diré que antes no solía sentir nada, y encontraba la forma de ser más o menos 'perfecta'. Nunca me equivocaba porque tal vez nunca había intentado nada.
 Ahora, después de hacer click y despertar parece que he empezado a vivir, para bien o para mal.  
¿Y por qué siento que he fallado?
 Han ocurrido cosas que deseaba, y que no hubieran sido posibles si no hubiera cambiado. Esta era la parte buena, lo demás no tenía importancia si ocurría algo bueno. 
¿Por qué me sentía tan extrañamente feliz haciendo cosas que antes odiaba? 
Fui de lo particular a lo universal, para conocer lo que era vivir como tal vez había anhelado. Hay que probarlo todo, dicen... 
 Me doy cuenta de que odiaba algunas cosas con razón, pero las locuras, las presiones, y hasta tu opinión me impedían recordarlo con claridad. 
He tenido que caer en la espiral de la normalidad para comprender que yo no quiero ser como había soñado. No me gustaba como era, y he tenido que cambiar para comprender que echo de menos mi forma de ser.  Decido coger las cosas buenas que he aprendido en mi viaje, y olvidar las malas y lo que me han hecho pasar. No quiero más fanta de naranja, no quiero más borracheras, ni amigos falsos, ni palabras vacías, quiero volver a ser el 'yo' que tenía miedo. Pero sin tener miedo. 
 Tal vez lo haya comprendido demasiado tarde, o haya tenido que errar para darme cuenta. Todos nos equivocamos alguna vez, ¿no es cierto? 
Nadie siente más que yo haber caído en aquello de lo que había prometido guardarme siempre. 



domingo, 2 de diciembre de 2012

Dato

Quiero dejar constancia de que siempre estoy y voy a estar ahí. A tu lado, para cuando me necesites
Quizá parezca fría, borde, y quizá también que no me importa nadie, y solo miro por mí. Pero la realidad es que tengo demasiado miedo al rechazo como para demostrar que miro por ti y por todos más que por cualquier canción que suene en mi vida. Tengo miedo de demostrar que alguien me importa y descubrir que yo no importo nada. Tengo miedo de hablar y que el receptor desee el silencio. Tengo miedo de meter la pata con las personas. Miedo de no querer ser escuchada, de no querer ser vista, de no ser querida como yo suelo querer. 
Y para evitarlo escojo la peor de las soluciones. No muestro mis sonrisas, no digo que me gusta lo que cantas, no alabo tus logros. Pero eso no quiere decir que no lo piense, solo que me asusta demasiado mostrar mi faceta sensible. 
Por lo tanto, quiero que sepas que siempre, siempre, estaré esperando que alguien tenga el valor suficiente para mostrar sus debilidades conmigo. Y que siempre aceptaré cualquier cosa que quieras ofrecerme. 
Los primeros pasos no son lo mío, y siempre apreciaré a quién se atreva a dar uno. 

¿Y qué le importa a nadie cómo está mi alma?

Una vez escribí sobre contradicciones, decía que lo quería todo. Lluvia, sol, música, silencios, gritos, amor, odio...todo. Pero estas contradicciones que ahora me acontecen no las quiero, no las he pedido, y justo por eso llegan a mí. Se cumplen todos mis deseos de una forma que nunca había llegado a imaginar. Toda magia tiene un precio, me dijeron una vez. Todo deseo tiene un precio y, según cómo lo formules, o cuándo, puede cumplirse de la forma que menos esperabas.
Explícame si no eso de querer a una persona pero no estar con ella. Explícame también eso de odiar a una persona, y de repente mostrar afecto. Explícame por qué estoy escribiendo esto, si había prometido que nada me afectaría. Explícamelo con los ojos. Deja que te mire y comprenda. O mírame tú y entiende que ya no me río, que sueño demasiado y que aún escribo por ti.