Quizá parezca fría, borde, y quizá también que no me importa nadie, y solo miro por mí. Pero la realidad es que tengo demasiado miedo al rechazo como para demostrar que miro por ti y por todos más que por cualquier canción que suene en mi vida. Tengo miedo de demostrar que alguien me importa y descubrir que yo no importo nada. Tengo miedo de hablar y que el receptor desee el silencio. Tengo miedo de meter la pata con las personas. Miedo de no querer ser escuchada, de no querer ser vista, de no ser querida como yo suelo querer.
Y para evitarlo escojo la peor de las soluciones. No muestro mis sonrisas, no digo que me gusta lo que cantas, no alabo tus logros. Pero eso no quiere decir que no lo piense, solo que me asusta demasiado mostrar mi faceta sensible.
Por lo tanto, quiero que sepas que siempre, siempre, estaré esperando que alguien tenga el valor suficiente para mostrar sus debilidades conmigo. Y que siempre aceptaré cualquier cosa que quieras ofrecerme.
Los primeros pasos no son lo mío, y siempre apreciaré a quién se atreva a dar uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario