Te tengo aprecio
muy barato
y te quiero
cuando lo necesito,
amigo es cualquiera que me diga la hora en la parada del autobús
y me salve de tener que volver pronto a casa
que es un trozo de calle, un trozo de cielo, mucha soledad y
mi rincón favorito de Madrid
está más cerca que un abrazo en el sofá
a dos centímetros de unos ojos que hablen
más alto que las voces de mi cabeza
que se parecen mucho a las de
todos mis demonios
no son tan horribles
no son horribles en absoluto
pero el cielo es para unos
lo que el infierno para otros
que prefieren sentarse en su trono
y dominar la miseria sin salir de la caverna
porque conocer la dicha y no experimentarla es
la peor tortura a la que te pueden someter
también es la indiferencia
y el no me importa nadie
al fin y al cabo el sentido del amor consiste en
querer a los demás
es quererse a uno mismo
o eso quieren hacernos querer
y yo ya no me creo
nada
hacia la orilla
donde me espera un flotador
y un poco de pizza, por soñar...
porque las buenas noticias vienen de tres en tres
y las malas no se van nunca
del todo
por la parte
que me toca
de manera insistente el hombro
como recordándome que se me ha olvidado
ser feliz
está valorado en millones de oro y diamantes
infra, y sobre
la mesa solo hay
dos chinchetas,
una película rayada,
agua,
una margarita casi seca,
espectros de besos
y unas manos que tamborilean impacientes
esperando
en algún lugar lejano
a que alguien se atreva a cambiar lo material
por un significado
y dé ese pequeño paso para el hombre
que ha perdido la fé en la humanidad.
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