jueves, 31 de diciembre de 2015

Camino

La piedra con la que te tropiezas también se hace daño. Daño colateral. La piedra con la que te tropiezas desearía que no te tropezases con ella. Ella solo quiere lo mejor para ti. La piedra con la que te tropiezas no tiene la culpa de ser una piedra. Piedras hay tantas... La piedra con la que te tropiezas también te odia. Odia el egoísmo humano, que nunca piensa en la piedra si no es en relación a sí mismo. Y le duele. Le duele pensar que no se piense en ella lo suficiente. Que nunca hay un villano que sea del todo villano ni un héroe que sea del todo héroe y que por eso el bien y el mal conviven en la misma piedra. Con la que te tropiezas dos veces por decisión propia. A la piedra le duele igual que a ti, aunque por fuera sea piedra. Detrás de cada bueno, pero no pasa nada hay un voy a romperme. Y cuando la piedra se aparta del camino para dejártelo libre, entonces buscas a la piedra. Y otra vez te tropiezas y te das cuenta de que no deberías haberlo hecho, pero es demasiado tarde. A los dos os duele. Y siempre se repite, y siempre es culpa de la piedra. Y la piedra está hasta los cojones.

2 comentarios:

  1. la otra cara de la moneda en la que nadie suele reparar

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  2. todos hemos sido piedra alguna vez pero las piedras se pulen con el aire, el viento y el agua. Algunas se modelan hasta convertirse en hermosas con formas caprichosas y esas son las que van a parar por efecto de la casualidad a unas manos que por fin las tocan y aprecian su belleza. Y aunque quedaran en el suelo sin que nadie reparara en ellas son las piedras que forman camino.... quizá el tuyo

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