Tenía y mecía una rosa en la mano
No era una espina, era una rosa
No era un cuchillo, era una rosa
No era recelo, era una rosa
Tenía y mecía un diamante en la boca
No era ceniza, era un diamante
No era veneno, era un diamante
No era un suspiro, era un diamante
Tenía y mecía en los dedos un ángel
No podía ser fuego si era un ángel
No podía estar roto si era un ángel
No podría olvidarme si era un ángel
Tenía y mecía a mi amante en mi pecho
No era mentira, era mi amante
No era mentira.
No era mentira.
No era mentira.
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