Despertar cansado después de haber pasado el día y la noche a tu lado, corriendo, gritando y riendo.
Mirar al cielo y maravillarme de su azul.
Mirarte mientras un atardecer nos mira a nosotros.
Que sonara una guitarra en mi oído derecho y un te quiero en el izquierdo.
Si no tuviera miedo, dejaría de pedir deseos a las estrellas fugaces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario