martes, 29 de octubre de 2013
Improvisando
La miró como no nadie lo había hecho antes, y antes de que ninguno de los dos se diera cuenta, estaban bailando. Giros sin fin de palabras, tropezando con los pies de otras personas, cayendo y levantándose, riéndo y cambiando de canción a cada segundo. Le sonrió como nadie lo había hecho antes, y antes de que ninguno de los
dos se diera cuenta, estaban abriendo un libro en un banco del parque. Creando personajes para destruirlos luego, rompiendo páginas y plantándo
árboles, mirando el mismo cielo y contando las mismas estrellas. Le habló como nadie lo había hecho antes, y antes de que ninguno de los dos se diera cuenta, estaban escribiendo una historia. Miles de bolígrafos gastados, derrochando tinta por cada poro de su cuerpo, creando poesía entre sábanas arrugadas, acariciando y golpeando, escuchando el sonido del mar dentro de una habitación. La abrazó como nadie lo había hecho antes, y antes de que ninguno de los dos se diera cuenta, estaban componiendo su canción. Cantándola en el desayuno, en calcetines, a la luz de las velas, delante de toda la familia. Tocándola para nadie que quisiera escucharla, de madrugada, bajo tierra y para siempre. La besó como nadie lo había hecho antes, y antes de que ninguno de los dos se diera cuenta, se estaban enamorando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario