Me ha revelado un sueño que la guerra ha terminado
y de paso ha dejado caer un es tupido velo
porque no dejamos de correr hacia lo inalcanzable
y algunas fotos en las que las sonrisas ya son verdaderas.
Me cubro la cabeza con las sábanas
que luchen allá afuera
no quiero salir hasta que la bomba haya estallado
y los restos sean lo bastante grandes como para ser queridos
y seres amados os digo:
no dejeis nunca de buscar lo que nunca mejor dicho
habéis encontrado
algo por lo que levantaros.
El simple hecho de retirarse
me da la fuerza necesaria para saltar hacia delante
y beberme todo el mal trago de un tirón
porque al final el vaso siempre se vacía
solo para llenarse de nuevo.
Ya no hacen falta enfermeras
ni curas, ni plegarias al universo, ni chocolate
y la razón es simplemente que no hay razón
para que los necesite.
Déjame decirte que ya está todo dicho
y aquí y ahora no niego nada que no sea importante
pero ojalá el amor esté reñido con la destrucción
si de todas formas va a doler lo mismo
mirándonos a la cara que llorándonos a las espaldas.
No te lleves todas tus maletas
siempre puedes volver a deshacerlas
pero ten en cuenta que me he apropiado de los dos lados de la cama
y he recompuesto las esculturas que rompieron la noche con sus gritos
al estallar en mil pedazos.
Es curioso porque voy a salir de nuevo al mundo
a mirar con delicadeza
y como es natural, a querer de forma insana
pero en un arranque de optimismo hacia los dos
a dar todos los abrazos que a mí no me han dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario