sábado, 30 de mayo de 2015

A ver quién puede más

De todas las noches que he pasado despierta
mirando al infinito con pupilas de lince 
sin duda alguna me quedo con esta 
donde no rezo nada serio ni busco nada importante

que me recorra los tobillos y me acaricie las palmas
mientras insista con dulzura que vuelva a la cama
tranquila que no hay nadie ahí fuera, diga
¿quién es?

la mano que me cubra los ojos antes de dormir 
y me aparte la mirada pasadas las cinco
las ganas que tengo de verte 
en la oscuridad que reflejan las estrellas mas lejanas

transmitiendo su mensaje de esperanza 
no va a volver
porque nunca estuvo 

dispuesto a intentar todo lo que imaginé

que de la noche surgiría una sutil sombra 
y me envolvería en un breve abrazo 
para recordarme que no se había ido 
pero que no estaría nunca tampoco 

es mucho pedir un favor a la vida 
que se aleje, que me deje dormir plácidamente
harta de esperar lo que nunca llegará
mientras una voz me susurra que vuelva a la cama

que hace frío
y no hay nadie ahí fuera
que quiera pasar y explorar mis rincones
descubrirlos y ponerles mi nombre

por todas las paredes que me encierran
que me impiden salir a buscar maravillas
que me convencen de que, en efecto,
no hay nada ni nadie ahí fuera

que deje de soñar despierta
y esperar que justo ahí fuera


estés tú.







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