En tardes filosóficas como esta, lo único que se puede hacer es pensar. Pensar y pensar...
Querido tú,
hoy ha sido la primera vez que alguien se ha colado por la barrera que habías levantado en este espacio donde de pierden mis pensamientos, y ha ocupado el que fuera tu lugar.
Hoy ha sido la primera vez que he hablado de sentir algo que no sea por ti. Ni tristeza por tu ausencia, ni dicha por lo que solías provocar, ni desesperación por estar aquí sentada, ni...
Hoy ha sido la primera vez que he visto defectos en lo que antes encontraba virtudes dentro de ti. La primera vez que me he enfadado de verdad contigo.
Ha sido desconcertante, como poco. No creas que me lo esperaba, aunque en el fondo sabía que lo estaba haciendo. Frotando con aguarrás la feliz imagen que tenía de ti, y de la que había quedado prendada. No estoy diciendo que ya no seas tú, es más, creo que yo ya no soy yo. Estabas en lo más alto, y es normal que estés cayendo, nadie es perfecto. Nadie se merece sufrir toda una vida, ¿no? Concédeme eso.
Tengo tantas metáforas que explicarte... Lo más gracioso de todo es, que la única que te he explicado, y que me concedió los que deberían haber sido los minutos más felices de mi vida (no lo fueron), no la entendiste, o eso me has hecho creer. Así que creo que voy a pasar de hablarte de clavos, de cuadros, de corazones y tonterías, y acabar diciéndote gracias. No sé si es un dicho o me lo acabo de inventar, pero, cuando no sepas que decir, dí gracias. Y yo tengo tantas cosas que decirte (de nuevo) que me quedo callada, porque, ¿para qué? Quería olvidar, pero lo que estoy haciendo es recordar eso que se llama amistad, sin complicaciones, sin dolores de lado izquierdo, sin flores. Más sencillo, puede que incluso más bonito. Quién sabe.
Y ahora estoy aquí, contando los minutos de la manera más triste posible, reviviendo momentos que te pertenecen de una manera totalmente diferente, pero igual de dolorosa. No aprendo, ¿eh? Quizá de eso se trate la vida. Caer, caer y caer, hasta subir de repente a lo más alto. Espero que no sea al cielo, en el momento de la muerte. Seremos felices antes.
Te quiere (no pensaba dejar de hacerlo, ahora que incluso me atrevo a decirlo, pues es de una forma legal y natural),
Yo.
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